La moneda del amor en "La balada del café triste" de Carson McCullers

23.03.2025

Te presentamos la reseña escrita por Max Vino Arcaya, resultado del taller "Cómo escribir un ensayo y reseña literaria", organizado por el Club de Lectura La Paz junto al Centro Cultural de España en La Paz.
Este análisis literario se centra en La balada del café triste, la célebre obra de Carson McCullers, una de las autoras más importantes del siglo XX. La reseña explora la compleja relación entre los personajes Miss Amelia, Lymon y Marvin Macy, bajo el lente de la categoría universal que la autora propone: amante y amado.
Reflexionando sobre el poder, el deseo, la soledad y la incomunicación, este ensayo invita a repensar nuestras experiencias afectivas a partir de una narrativa profunda, poética y lúcida.
Un excelente punto de partida para descubrir o redescubrir a McCullers.

La moneda del amor en "La balada del café triste" de Carson McCullers
La moneda del amor en "La balada del café triste" de Carson McCullers

LA MONEDA DEL AMOR

Max Vino Arcaya

El relato "La balada del café triste", escrito por Carson McCullers, en 1951, es el título del libro de narrativa ficcional que tiene como bandera insignia el cuento del mismo nombre, que abre el texto con la historia de Miss Amelia, quien con su carácter fuerte se ha metido el pueblo de Cheehaw en el bolsillo, donde parecería que no hay espacio para el amor, hasta la visita de Lymon que se volvió en un apéndice en la vida de la protagonista hasta germinar un sentimiento correspondido, en un antojadizo sistema para definir los roles, cual si se tratará de un lanzamiento de moneda, con amante y amado en lados opuestos.

McCullers (1917-1967), nacida en Columbus, Georgia (Estados Unidos), deslumbró con su narrativa, siendo colocada en el mismo saco que William Faulkner y Harper Lee, con personajes poco convencionales, con particularidades dentro y fuera del cuerpo, un estilo directo y estructura lineal, con breves miradas a la retrospectiva de los implicados en sus hojas y, en este caso, advirtiendo en sus líneas que algo sucederá más adelante, como estrategia para mantener el interés del lector. Su mayor éxito literario fue la novela "El corazón es un cazador solitario" (1940), con apenas 23 años de edad, haciendo girar las luces del escenario sobre ella.

En "La balada del café triste", la escritora nos ubica en Cheehaw, una localidad donde parece no suceder nada fuera de lo extraordinario y cualquier hecho tiene que pasar por las manos de Miss Amalia, una mujer delgada de 1.80 metros de estatura, quien con su postura inamovible y un temple genuino cubre este territorio hasta los límites geográficos, encargándose de ser el alma y el músculo del pueblo.

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La vida transcurría a paso manso hasta la llegada del primo Lymon, familiar en segundo o quizá tercer grado de Miss Amelia, que reaccionó con indiferencia ante su llegada, mientras, el jorobado era la comidilla de los habitantes por su apariencia o su personalidad. A su modo, este personaje se ganó la simpatía de los vecinos y de la misma protagonista, despertando sospechas de una unión fuera de los cánones del respeto a las normas religiosas o de los hombres.

Es en este momento, cuando la voz narrativa insertada por McCullers brinda una explicación breve, pero poderosa sobre los roles que asumen los protagonistas en una relación amorosa, una distribución de papeles que puede adaptarse a cualquier dúo, dentro y fuera de este relato, interpelando, indirectamente, al lector sobre en qué lado está o quiere estar, qué ha salido cuando ha lanzado la moneda del amor: ¿amante o amado?

"Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces, una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir", es la explicación que brinda la voz omnisciente, que permeará el relato a lo largo del desarrollo.

Cuando uno comienza una relación amorosa, no se fija en qué categoría de McCullers estará, pero a partir de este texto, la mirada sobre el amor será distinta, sin cerrar la puerta del corral a nadie, porque por la amplitud del tema, el amor de los padres a los hijos y viceversa, el afecto por los amigos, sin distinción de edad o condición social, con pares disimiles, se verá manchado.

A partir de entender al amado como un estímulo es posible comprender, el sendero que ha optado el amante, consciente del viaje que debe emprender, y dentro del relato se ve a los protagonistas saltar de pie en pie, dentro de estos roles, unos durando más tiempo que otros en la cuadricula.

La voz del relato toma partida, con una generalidad aterradora, afirma que es preferible amar a ser amados, ya que:"El amado teme y odia al amante y con razón: pues el amante está siempre queriendo desnudar a su amado. El amante fuerza la relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor".

Con ese manifiesto, McCullers, a través de la voz narrativa del cuento, habla por última vez de los amantes y los amados, dejando que Miss Amelia, Lymon y Marvin Macy ocupen el lugar que les corresponde en este drama. O quizá hizo esta exposición como un descargo a una relación frustrante que tuvo o a los días de tragedia que vivió con su esposo Reeves o con alguna otra pareja.

La normalidad de esta historia se rompe con el regreso de Marvin a Cheehaw, donde en tiempos más felices fue el esposo de Miss Amelia; aunque por diez días. Retornó del encierro penitenciario, moviéndose como un fantasma por el pueblo e invadiendo el café que Miss Amelia abrió, donde los pobladores se daban cita como moscas a la luz en las noches.

Camino a la última curva de este relato, las descripciones y la atmosfera creadas por McCullers siguen en el mismo nivel, adelanta un acontecimiento, con una brocha fina y manda a Miss Amelia y a Marvin a un enfrentamiento, a puño limpio, que, en esos años, causó ruido entre los escritores y los lectores, sin quitar de en medio su valor narrativo y la seguridad de la autora para colocar a estos actores cara a cara en las mismas condiciones. Sin embargo, el desenlace se digiere como inesperado y desde ahí, ahora, se puede deshilvanar, si era mejor ser amado o amante para salir del foco de los sucesos que darán fina a esta historia en el café.

Después de colocarse en la piel de estos protagonistas –en este cuento largo o novela corta–, bajo una pluma con prosa limpia y una atrevida diagramación de los hechos decisivos y la naturaleza de los involucrados, es natural querer conocer más sobre la obra de McCullers, viendo si su categorización de amante y amado continúa respirando. "La balada del café triste", cabe mencionar, está acompañado por los siguientes cuentos: "Wunderkind", "El jockey", "Madame Zilensky y el rey de Finlandia", "El transeúnte", "Dilema doméstico" y "Un árbol. Una roca. Una nube". 


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